Las feministas en Zacatecas

Ma. Candelaria Ochoa Ávalos*

Cecilia Castro García y Ma. De Lourdes García Acevedo (coords.). Encuentro Nacional Feminista 2010. Memoria. México, Indesol/CIEDIS/SICAA, 2011.

* Doctora en ciencias sociales. Profesora investigadora y coordinadora del Centro de Estudios de Género de la Universidad de Guadalajara. Pertenece al SNI, nivel I. Correo electrónico: [email protected]

Recibida: 30 de marzo de 2012
Aprobada: 15 de mayo de 2012

Gracias a todas las feministas que se reunieron en Zacatecas, que le hicieron memoria a estos encuentros de reflexión y gran cuestionamiento sobre el quehacer feminista y cómo hacerlo.

Cuando inicié con la lectura de esta memoria, me sentí un poco perdida por tanto debate, unos nuevos, otros no. Por el “denos espacio”, de las viejas y jóvenes, de los reclamos al Estado y la política, por tanto no alcanzado, por lo perdido, lo nunca encontrado y por las demandas ganadas.

Y a pesar de ello, el reconocimiento a las unas y las otras. Todas con un objetivo que, aunque no el mismo, cuando se expresa lo es.

1300 mujeres feministas de este país en Zacatecas, con una gobernadora como Amalia García —comprometida con las causas de las mujeres—, discutiendo los ires y venires del feminismo. Dieciocho años del encuentro nacional celebrado, si no recuerdo mal, en el Museo de la Ciudad de México; 15 años de la Conferencia Mundial de Beijing; uno, del Encuentro Latinoamericano y del Caribe; sin embargo, se presentaba como urgente una reunión nacional para expresar que las feministas han sido desde sus espacios como políticas, académicas, legisladoras, activistas, militantes y líderes, entre muchas otras, impulsoras de leyes, promotoras de políticas públicas, comisiones de equidad y sin embargo, no se ha logrado transformar sustantivamente la cultura institucional y social que reproduce las relaciones de iniquidad, la discriminación, el androcentrismo y el sexismo entre mujeres y hombres. 1 300 mujeres que llegaron de 31 estados; pero faltó uno y no sabemos cuál.

Y en esta memoria se da cuenta de mesas, talleres, performances, conferencias y “conversatorios”, —por cierto, palabra adoptada no sé de donde.

Muchas mujeres y muchos temas, pero quiero hacer hincapié en dos que considero han sido parteaguas de los últimos 12 años, de estos gobiernos federales que muchos analistas denominaron en 2000 como “la transición a la democracia” y que poco tuvo de ello, y se mostró con el fraude en las elecciones de 2006. Un gobierno instalado en la ilegalidad por la puerta de atrás, que impulsó un retroceso y una sanción al aborto bajo cualquier circunstancia y reformas para el irrespeto al Estado laico. Circunstancias políticas que se conjuntaron para que en 17 estados el duopolio representativo del PRI-PAN penalizara el aborto, con la complicidad de diputados que representan a una izquierda conservadora y puritana. La existencia de un Estado laico que garantiza la libertad de religión y que ahora nos quieren vender como el garante de una libertad que ya existía.

Qué recuerdos tendremos las feministas de estos dos gobiernos panistas en el ámbito federal. Y qué recuerdos de un gobierno panista estatal que en los últimos cinco años ha violado de manera flagrante los derechos de las mujeres, que además interpone controversias constitucionales para no respetar las pocas leyes sobre la salud reproductiva que aún tienen vigencia. Por ello, se dice en esta memoria, hay un retroceso en “los derechos sexuales y reproductivos”, y yo me sigo preguntando si ¿de verdad quienes encabezan los gobiernos consideran a éstos como derechos?

Estos dos temas, considero, son sustanciales del debate y hay otros que en lo interno de las expresiones feministas siguen sin resolverse; entre ellos, la relación con el Estado. Sí la queremos, incluso se dijo que se busca para influir en las políticas públicas y programas de gobierno y entonces ¿qué hemos ganado?, si seguimos debatiendo que las políticas públicas no han modificado las prácticas sexistas y discriminatorias. Y es que los cambios son de largo aliento y queremos ver los logros, pero hay tropiezos que no podemos controlar, porque las variables independientes nos rebasan, nos pasan por ahí…

Otro tema no resuelto es un debate interno que tenemos con y entre nosotras: seguimos discutiendo qué es ser feminista, cuál es la mejor manera de serlo. Y es que son preguntas que nos hacemos permanentemente para “garantizar” que somos las que estamos. Y esa memoria está aquí y allá, adentro y afuera, entre las jóvenes y las viejas. Seguimos organizando encuentros en los que “nadie” representa a “nadie”, y le exigimos al Estado que nos vea como movimiento y expresión feministas en conjunto, pero somos ninguna, una, todas y no reconocemos que somos expresiones del feminismo: muchas, varias, unas.

Estuvieron presentes Olimpia de Gouges, Sor Juana Inés de la Cruz, Rosa Luxemburgo, Simone de Beauvior, Alaíde Foppa, Rosario Castellanos, Graciela Hierro, Itziar Lozano, Cecilia Loría y muchas otras, y todas aquellas que en el pasado y presente nos han marcado la vida.

Los temas: TODOS.

Mujeres: chicas, jóvenes, maduras, y no tanto, indígenas todas, aunque algunas no se asuman como tales, con VIH y con otros virus, activistas, militantes, defensoras de todas las causas, mujeres de todas las artes, desde el trabajo sexual hasta otros menos divertidos, haciendo pactos por las vidas de las mujeres, cabildeando y luchando contra procesos legales injustos y criminalizadores, que proponen una práctica feminista incluyente.

Sí, hay que ser autocríticas sin caer en el exceso, hay que reconocernos unas a otras, hay que ser abiertas, propositivas, asertivas e incluyentes a todas las prácticas feministas, unas menos, otras más. No pidamos que “nos abran espacios”, nadie lo va a hacer, hay que tomarlos.

Las oprimidas no son las otras, somos nosotras, estas que estuvieron allá, que estamos aquí. Yo encontré en el feminismo una práctica libertaria que reivindico y les propongo que lo hagamos todas. La práctica feminista de más acá, del más allá, de al lado, de la orilla, de los márgenes, del centro.

Cada día hay nuevas feministas de antes, de ahora y de mañana. Nos miramos y volvemos a mirar y a veces nos desconocemos, pero todas somos fruto de la lucha por la igualdad. Somos “ciudadanas insumisas” en la medida de nuestras posibilidades, aunque a veces sea muy compleja esa práctica. La igualdad sigue siendo una demanda prioritaria para una vida mejor.

Se dijo que este 2012 será muy importante para generar estrategias y demandas feministas, pero al mismo tiempo, vivimos en un país militarizado que nos aterroriza, se le hace fraude a la cuota de género, se pervierte trabajar “por las mujeres”. ¿Cómo hacerle para desempoderar a los hombres?

Los retos, muchos; las propuestas, también. La responsabilidad mayor.

http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1405-94362012000100014

Publicado en:

La ventana. Revista de estudios de género

versión impresa ISSN 1405-9436

La ventana vol.4 no.35 Guadalajara ene./jun. 2012